Skip to content

Pancho Brown – Experiencia en Reurbano

Pancho Brown es un arquitecto y consultor creativo con experiencia en periodismo, investigación y el desarrollo de arquitectura humanitaria y comercial. Actualmente está estudiando un Masters in Design Studies and Critical Conservation en el GSD de la Universidad de Harvard. Durante el verano de 2019, Pancho realizó trabajo de investigación en Reurbano. A continuación, nos cuenta sobre su experiencia: 

“Me interesa la intersección entre conservación, consumo y comunicación, y la idea de crear un modelo de práctica que tome en cuenta el patrimonio, y los modelos de negocio o inversión emergentes. En esencia quiero un modelo de negocio que busque maneras alternativas y experimentales de reactivar lo existente.

Siempre he estado profundamente enamorado de la arquitectura, de la historia, de los edificios históricos… Creo que los patrones históricos son la manera más efectiva de predecir el futuro. Por otro lado, siempre me han encantado los procesos de comunicación, el lenguaje en el gran sentido de la palabra creo que el diseño gráfico es lenguaje y la arquitectura de cierta manera también es lenguaje. Me interesa ayudar a comunicar conceptos a través del diseño y el trabajo creativo. 

Mi conexión con Reurbano se dió cuando dieron una conferencia aquí en Harvard y me di cuenta que tienen un modelo de negocio envidiable. Me pareció un modelo de práctica minuciosamente completo, realmente lograban entender una serie no solo de requerimientos legales, de inversión, de diseño, de consumo, de marca… sino que iban más allá para entender los vacíos del desarrollo inmobiliario, la ineficiencia, la ineficacia, la injusticia que representa el cambiar la ciudad en función del privado. Y en Reurbano no es que lo hayan conseguido por completo, pero los socios tienen una clara intención de aproximarse de manera completa y holística a lo que podrían llegar a hacer. 

Existen decenas de desarrolladores que tienen décadas construyendo la gran parte de la ciudad y que les interesa un cuarto de lo que les interesa a Reurbano, teniendo 100 veces el dinero y conexiones. Entonces lo que hace Reurbano no es heroico, pero es un reto, y uno que ellos se impusieron, enmarcado dentro de todo un nuevo paradigma ético de los millenials. Creo que nuestra generación tiene una mayor conciencia ética, estamos entrando a los temas de inequidad social, sostenibilidad y eficiencia energética de forma más frontal. Ya no se vale simplemente pasar la aplanadora y mandar a la calle a 500 familias diciendo “ese no es mi problema.” 

Realmente por un lado el asunto de las plataformas sociales evidencian eso, las repercusiones que sufre una marca son muy dolorosas y no pueden aguantar un golpe a su imagen de este tipo. Y nadie quiere ser el malo de la película. Sin embargo, en desarrollo inmobiliario, se encuentran con la enorme contradicción entre hacer dinero desarrollando edificios y enfrentarse a las injusticias urbanas de una ciudad como la CDMX. En esencia me aproximé a Reurbano para unirme a su equipo ese verano, y pensar más a fondo estas cuestiones. 

Referente a México, algo que a cualquiera lo impresiona es su escala, su diversidad, su inequidad, su velocidad… enorme, desordenada, irregular, pero por otro lado es absurdamente fascinante y responde bastante distinto a quién la está consumiendo. Nosotros la amamos, porque nos movemos en ciertos círculos que han sido casi curados para la experiencia que tenemos, en cambio te vas a otras partes y la realidad es distinta, no tienes los árboles de la Condesa… y con respecto a esos vacíos, ser un desarrollador inmobiliario es ser un actor dentro de un marco regulatorio. Estás produciendo los edificios de una ciudad con base en marcos regulatorios y contextos socioeconómicos. Los marcos son lo que permiten que algo sea modelado de una u otra forma. 

Los desafíos que enfrenta Reurbano con respecto a la inequidad social son grandes, y solo pueden solucionarse si se exploran nuevas maneras de hacer negocio en conjunto con nuevas regulaciones de parte del gobierno. En México hay vacíos profundamente estructurales, y para cualquier desarrollador con conciencia ética representan un reto. Por un lado, eres un negocio, por otro lado, quieres generar cambios positivos en la ciudad, para todos, no solo para una clase social alta. Ahí está el reto, y será interesante ver cómo avanzan. Eso sí, la intención existe.”