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Crear identidad: El arte urbano alrededor del mundo

Una de las vertientes del arte más controversiales es el arte urbano. Su historia tiene orígenes en el graffiti, específicamente con el concepto de “tagging” — etiquetados de los nombres o apodos de sus autores pintados ilegalmente sobre propiedades privadas. Posteriormente, en las décadas de los setentas y ochentas, el tagging inspiró a artistas como Keith Haring, quien realizó dibujos de gis en el metro de Nueva York antes de volverse un artista prominente en la escena local e internacional. 

 

Hoy en día, el arte urbano ha evolucionado a ser una forma de expresión artística compleja y multidisciplinar que incluye graffiti, murales, plantillas, instalaciones y performances, y a pesar de que aún tiene elementos de vandalismo, se ha vuelto un medio aceptado y celebrado dentro del mundo del arte. El arte urbano ha mantenido cierto potencial subversivo, ya que a menudo comunica mensajes políticos o socioculturales que desconciertan al espectador y lo incitan a repensar o cuestionar las maneras en las que funciona la sociedad.

Por otro lado, también se ha abierto paso a que los murales cumplan con una función estética; los dueños de grandes edificios alrededor del mundo han comenzado a comisionar a artistas locales para pintar murales sobre los muros ciegos de sus propiedades. Así, el arte trasciende los muros de los museos que normalmente lo resguardan, y se vuelve una parte cotidiana de la vida pública. 

 

Ciudades como Berlín, Nueva York, Buenos Aires y Sao Paulo son referentes del arte urbano, cada uno representando de manera distintiva la historia y cultura del lugar. Una buena pieza de arte urbano es más que un elemento decorativo para la vía pública — crea un sentido de arraigo y pertenencia en los habitantes de una zona; funciona como una herramienta para construir comunidad.

La Ciudad de México se ha colocado dentro de la lista de las ciudades con mayor riqueza de arte urbano en el mundo. “En zonas como Tlatelolco o la Juárez, se puede ver como poco a poco los murales se van integrando a la identidad de los edificios,” dice Sebastián Gnaedig, un arquitecto e ilustrador de la Ciudad de México. “Al principio, cuando está reciente, un mural puede parecer ajeno, pero de pronto comienza a deteriorarse, y va dando la apariencia de siempre haber estado ahí… muchas personas prefieren ver un dibujo que un muro ciego.”

 

José Manuel Gómez Gónzalez, un arquitecto y muralista también basado en la Ciudad de México, recientemente realizó un mural en Manuel Dublán 46, un nuevo edificio de usos mixtos en la colonia Tacubaya. El mural fue algo rápido y sencillo, utilizando los colores característicos del proyecto sobre un realce de maderas. “La idea es darle un valor agregado a los vecinos,” explicó, “al entrar en una colonia nueva es importante que el proyecto dé algo a su alrededor.”

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